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jueves, 19 de noviembre de 2009

BATISTUTA & CAMBIASO












El hombre que entre sus pergaminos ostenta el de Máximo Goleador histórico de la Selección de fútbol está feliz como pocas veces. Con sus ojos verdes bien abiertos y su carcajada habitual –esa que luce cuando está con amigos– Gabriel Batistuta (40) no para de tirar chistes. “¿Querés saber cómo lo conocí a Adolfito? Hace tres años leí una nota que le hicieron en GENTE y dije: ‘¡Quiero conocer a este tipo!’. Me gustó lo que decía, su forma de pensar… ¡La única contra que tiene es que le gusta salir en esas revistas cholulas!”. Y se ríe a carcajadas. A su lado, el hombre que a fuerza de talento y habilidad supo ganarse el título de Mejor Jugador de polo del mundo, también está afilado. “Ya veo que no te gusta. ¡Por eso estás sentado haciendo esta nota!”, retruca Adolfo Cambiaso (34).

La ocurrencia del líder de La Dolfina arranca la sonrisa de todos en el club La Ensenada, propiedad de Ernesto Gutiérrez Conte. Los dos ídolos, más el dueño de casa (presidente de Aeropuerto Argentina 2000) y Fernando Pigni (5 de hándicap), integran el flamante Boca Juniors Polo Team.

UN POCO DE HISTORIA. “Pedro, Boca tiene que tener su propio equipo de polo. No podemos dejar pasar más tiempo”, le dijo Fabián Fiori, ayudante del cuerpo técnico del plantel profesional, a Pedro Pompilio, en diciembre de 2007. Inmediatamente, el entonces presidente del club arregló una reunión con Gabriel Batistuta, y el proyecto comenzó a cristalizarse. Bati, amigo personal y huésped de honor durante gran parte del año en los campos que Adolfo Cambiaso tiene en Cañuelas, convenció a la estrella de La Dolfina para que se sumara. Juntos salieron en busca del socio ideal: Ernesto Gutiérrez Conte daba con el perfil adecuado. Hincha fanático de Boca, no dudó un instante en poner su infraestructura y sus ganas a disposición del emprendimiento. Como una de las condiciones, se decidió que lo recaudado en cada encuentro sería donado a distintas ONGs. Para el primer partido se eligió a la Asociación Sueños y Esperanzas, al Centro de Promoción de la Mujer y la Familia (de la Red El Telar), y a la Fundación Pupi, que presentó su equipo formado por Ernesto Trotz, Juan Cruz Adrogué, Matías Valent y Darío Awad. ¿El resultado? Ganaron los de azul y amarillo por 6 a 4. Y al bajarse de los caballos, Batistuta y Cambiaso se aprestan a la charla con GENTE, la primera con la camiseta de Boca.

–Así que se conocieron gracias a GENTE…
Batistuta: ¡Si no hubiese leído aquella revista, hoy tal vez no estaríamos acá sentados!
Cambiaso: A Gabriel le gustaba mi forma de jugar al polo, y yo siempre fui admirador de su poder de goleo.
Batistuta: Además, compartimos los mismos gustos. Adolfo me invitó muchas veces a quedarme en su campo de Cañuelas y por ahí, sin haber acordado nada, nos encontrábamos a las siete de la mañana, mate en mano, caminando por las caballerizas. Esas cosas, el amor por los caballos y por la vida simple, terminó de unirnos.
Cambiaso: Gabriel ya es uno más de La Dolfina. Somos dos tipos bien de campo. Amantes del mate, la familia y las cosas sencillas… ¡Y ahora de Boquita, claro! Boca es el primer club de fútbol del planeta en formar un equipo de polo, y es un placer poder ser uno de sus hacedores.

–¿Puede funcionar la mezcla fútbol-polo?
Batistuta: No tengo dudas. Cuando en cualquier lugar del mundo hablás de Boca o de polo, la primera referencia es la Argentina. Es como el dulce de leche o el asado. Si lo combinamos, vamos a tener un producto único, que nos va a representar a todos.
Cambiaso: Además, no nos olvidemos de que esto es para ayudar a quienes lo necesitan.

–¿Cómo ven al equipo?
Batistuta: Ganador. Hicimos una excepción y dejamos que Adolfo, que es de Nueva Chicago, pudiera sumarse... ¡Pero de ahora en adelante, los que vistan la camiseta deben ser bosteros de alma!
Cambiaso: Vamos a andar bien. Esperemos que otros clubes se contagien. Ya tenemos ofertas para ir a jugar contra Atlas (de México), Inter, Barcelona y Manchester. Y bueno… ¡saldremos a ganarles a todos!

–¿Y de la Argentina están esperando algún desafío?
Batistuta: Sí, que los “primos” (por River) armen su equipo. Pero creo que en la Argentina no tenemos rival (carcajadas).

–En el fútbol, Gabriel supo hacer del gol un estilo de vida. ¿Cómo es arriba del caballo?
Adolfo: Acá, nada de goles... porque juega de defensor.
Gabriel: ¡Soy el defensa con menos goles en contra!

–Suena raro: el gran goleador en la defensa…
Gabriel: Sé que en el polo ésa es mi posición. Igual, cada tanto me voy arriba. ¡En partidos por los porotos ya llevo convertidos más de diez goles!
Cambiaso: ¡No le metas ideas, que si me deja el hueco abajo no tengo reemplazo! Bati, quedate en la defensa. Ahí, bien abajo, seguro que vas a hacer historia.

Por Sergio Oviedo. Fotos: Julio César Ruiz.
Fuente: Genete

lunes, 8 de septiembre de 2008

Adolfo Cambiaso, En el polo y en la vida soy cero táctica y pura intuición






En la provincia de Cádiz, a unos ochenta kilómetros de Marbella, aparece Sotogrande, una urbanización residencial con palmeras de seis metros de alto y canales de aguas verdes. La Perla de Europa la llaman los españoles. El paisaje tiene algo de Saint Tropez, pero también de Venecia, aunque aquí no navegan góndolas sino cruceros de millones de euros. Muchos magnates europeos amarran sus barcos o tienen sus casas de veraneo, como el popular futbolista Raúl González, goleador del Real Madrid.

Pero en Sotogrande no se habla demasiado de fútbol. La urbanización tiene los mejores campos de golf de Europa, y desde mediados de agosto, en Santa María –su club– se juega la Copa de Oro de Polo. “Como máxima atracción está el argentino Adolfo Cambiaso, que en estos momentos es el mejor del mundo”, lee un hombre en el diario Europa Sur, que se distribuye por toda la Costa del Sol, sobre el mar Mediterráneo. Adolfito (33) no venía a Sotogrande desde 1999. Y este año está solo: su mujer, María Vázquez (33), y sus hijos, Mia (5) y Adolfito (2), se quedaron en su casa de Cañuelas. “Dejé de viajar a muchos torneos; ya no aguanto tanto tiempo sin mi familia”, explica él en el balcón de su casa con vista al puerto.

Cambiaso conversa, gesticula y toma unos mates con galletitas y queso crema. Hace un rato acaba de ganar su primer partido con Loro Piana, el equipo de Alfio Marchini, uno de los patrones que siempre vienen a la Argentina. “El siempre está para la Copa de Diamantes, que yo organizo; no le podía fallar”, completa Adolfito.

–¿Te cuesta viajar?
–Y, la verdad que sí, pero es mi trabajo. Incluso me gustan más los caballos que el polo, pero hoy la prioridad de mi vida es la familia. Ahora estoy acá porque son sólo quince días, pero no quiero moverme más. Si es necesario viviré del campo… No sé… Me pondré a trabajar de otra cosa, pero ya no quiero viajar sin mi mujer y mis hijos.

–¿Podrías mantener todo el “circo” sin jugar?
–Me tendría que achicar, y no sería tan grave. Produciría la mitad de los embriones que hoy produzco, tendría menos caballos. El tema es que ya no quiero estar lejos de mi familia. Son muchos años de viajes y distancias.

–¿Cómo hiciste para que tu mujer, María, se bancara tanto ajetreo?
–Uno va forjando su relación de una manera y ella me conoció así, sabiendo que mi vida era esto: viajar, jugar al polo y estar en el campo porque, básicamente, no sé hacer otra cosa. Cuando nos conocimos, yo ya tenía 10 goles de hándicap y viajaba por el mundo a los torneos importantes. Ella también tuvo sus trabajos y a veces nos separábamos. Pero son cosas muy habladas.

–Dicen que tu mujer es la única a quien escuchás cuando estás un poco cerrado.
–Es la que me acomoda la cabeza. Cuando está todo bien, tengo mucha gente para joder, pero cuando está todo mal, María es la que trata de acomodarme. Igual, tengo una cabeza muy complicada…

–¿Hasta qué punto ella puede influir en una decisión importante?
–El año pasado yo no quería jugar Palermo. Lo tenía casi decidido, y ella me fue trabajando para que no me bajara. No estoy conforme de cómo jugué, aunque podría haber sido peor. Pero María fue la que me motivó para hacerlo lo mejor posible.

Adolfo sigue masticando galletitas. Pasaron dos horas de su partido en el club Santa María y está cansado: “Llegué con poco entrenamiento. Me fui dos semanas al campo en Córdoba, con María, Mia y Poroto (así le dice a su hijo) y me dejé estar un poco. La verdad, terminé muerto”, cuenta. Siguen los mates y en el plasma de 26 pulgadas hace zapping, siempre con deportes y repeticiones de los Juegos Olímpicos. “La Selección de fútbol fue impresionante: le ganó a Brasil regulando. Me encanta Messi, es un monstruo. El tipo que siempre intenta, el que hace todo diferente y divierte. Por eso lo adoran los chinos…”, define a su jugador favorito –en una comparación caprichosa–, justo el que más se parece a él: “Creo que no se puede comparar el fútbol con el polo. Pero yo soy un poco más egoísta que Messi, porque juego para divertirme, aunque después el espectáculo salga lindo”.

Adolfo está abonado a la frase: “Soy un convencido de que se juega como se vive. En el polo y en la vida, soy cero táctica y pura intuición. No medito mucho las cosas. Me muevo y trabajo con gente que me entiende y me conoce”.

–¿Te hubiera gustado que el polo fuera deporte olímpico?
–Sí. Sería emocionante estar, pero no lo haría a cualquier costo. Por ejemplo, no aceptaría que pusieran hándicap, porque sería una falta de respeto para el país. Imagináte: los pasaríamos por encima a todos, porque el polo se juega en todo el mundo, pero los seis equipos de alto hándicap son argentinos.

–¿Cómo formaría la Selección argentina de polo?
–Como dicen los técnicos de fútbol: “Habría que convocar a los mejores del momento”. ¿Hoy? Juan Martín Nero, Gonzalito Pieres, Pablo Mc Donough…

–Con vos…
–Bueno, si es por mí, jugaría con La Dolfina, mi equipo completo: Lucas Monteverde, Mariano Aguerre y Lolo Castagnola.

–¿Son el mejor equipo del mundo?
–Nosotros ganamos tres Palermos seguidos y somos el cuarto equipo en la historia del polo que llega a los 40 goles. Eso es llegar al techo en este deporte. A partir de ahora, la curva empieza a descender. Y la lógica dice que el cuarto Palermo tendríamos que perderlo pero, ¿si lo ganamos…? Yo, mientras juegue, voy a querer ganar todo. Aunque la edad me vaya pasando factura…

–Hoy te caíste del caballo durante el partido. ¿Eso duele más que hace cinco años?
–Por ahora duele de la misma manera. Aunque te cansás un poco más. Como te dije, venía de un descanso con mis hijos en Córdoba, que disfruté mucho y me ayuda a seguir con las pilas recargadas. Pero me olvidé de entrenar. Ja, ja.

–¿El talento polístico se hereda? ¿Tu hijo es un potencial número uno?
–No lo sé, pero del lado de mi mujer no hay ningún deportista, así que empezamos mal. “Si es amargo, va a ser culpa tuya”, siempre la jodo. A mi hijo le puedo enseñar a criar caballos o a jugar al polo. De otra cosa no sé. Me encantaría que le guste y que juegue. Pero, lo haga bien o mal, voy a quererlo de la misma forma.

–Por las dudas, tus hijos ya tienen sus petisos…
–Sí tienen varios. Me divierte que tengan una vida relacionada con la naturaleza y el deporte. De alguna manera yo los acerco a eso, y María se encarga de insertarlos en la ciudad, en el cine, por ejemplo. Pero esto que compartimos no lo hago pensando en el futuro: yo me crié así, y trato de transmitirles eso.


Fuente: Revista Gente
Por Julián Zocchi.
Fotos: Alejandro Carra.

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